Testimonios: Istituto Venezia, Venecia

Rose Orbeta
Rose Orbeta
Istituto Venezia, Venecia
Duración: 1 semana

Mi experiencia con mis estudios de italiano en Venecia fue una verdadera aventura. Al inicio estaba un poco preocupada por no poder encontrar mi lugar de alojamiento o no saberme el camino a la escuela. Cuando llegué a la estación, me recogió la dueña de la casa y me llevó hasta mi piso. Ella era muy servicial y me sentí como en casa inmediatamente. Después de poner mi equipaje en el cuarto, fuimos juntas a la tienda más cercana, luego a una pizzería en Campo Margherita. La siguiente mañana fue mi primer día en la escuela. La dueña del piso me llevó caminando a la escuela, que estaba a menos de 10 minutos a pie. Me encantó saber que estaba alojándome tan cerca de la escuela, pues tenía la posibilidad de volver a casa después de clases para descansar un poco. Tenía toda la tarde y noche para explorar Venecia, pero casi todos los días iba a la Plaza de San Marcos para escuchar las orquestas y deleitarme con el maravilloso ambiente que esta plaza ofrece. La clase estaba compuesta por 9 estudiantes de Alemania, Japón, Australia y Estados Unidos. Todas las mañanas estaba tan emocionada de ir a clase, me tomaba un expreso, iba con mis compañeros al aula y continuaba aprendiendo italiano. Las clases eran muy interesantes y divertidas, hacíamos concursos de cultura general y exposiciones cortas sobre las ciudades de donde veníamos, en italiano. Había muchas actividades, como caminatas, clases de cocina, películas italianas, etc. Me gustó mucho la asesoría que recibí de Elisa, de ESL. Ella fue muy meticulosa en la organización de mi viaje y me dio toda la información que necesitaba antes de mi llegada a Venecia. Realmente, estoy pensando volver a tomar un curso. Esto fue un sueño hecho realidad, me gustaría volver a vivir esta experiencia de nuevo.

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Silke Anita Mühlemann
Silke Anita Mühlemann
Istituto Venezia, Venecia
Duración: 12 semanas

Ir a la escuela en Venecia es algo único. Fui allí a finales de otoño; la ciudad está animada todo el año, pero en esa época hay menos turistas. Así, uno puede visitar tranquilamente las atracciones locales y siempre puede encontrar sitio en un restaurante o un café. Para los amantes del turismo ¡es todo un sueño! Hay que abrir bien los ojos cuando sube el nivel del mar… aunque pronto se convierte en algo habitual. La escuela es pequeña y por consiguiente acogedora, competente y flexible. El ambiente de las clases es distendido, pero aun así, los progresos alcanzados son fuertes. Al cabo de tan solo dos semanas, ya podía comunicarme con mis compañeros de clase: mitad en inglés, mitad en italiano. Antes me hubiera resultado imposible. Uno se acostumbra rápidamente a desplazarse con los autobuses acuáticos. Me encantaba ir a la escuela con el Vaporetto por el Canale della Giudecca y a pie por el barrio de Dorsoduro. La vida nocturna es aquí modesta, pero estoy decidida sin duda alguna a volver a Venecia.

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