Grande como un continente, poblado como un hormiguero, contrastado como una bola de espejos, Brasil no se deja conquistar con facilidad. Desde la profundidad de la Amazonía, pulmón del planeta, hasta las arenosas costas de Río, este país es un verdadero criadero de cultura.
Leer la continuación...
Orígenes mixtos, pasados amalgamados y una lengua plagada de diptongos sensuales que sirven de puente entre extremos. Reino de carnavales de lentejuelas, de academias de samba y de ambrosías inquietantes, Brasil no solo es exuberancia; es también poesía murmurada al compás de la Bossa Nova y de las palabras de sus grandes escritores. El nordeste asocia los contrarios; Salvador de Bahía reúne tanto los rituales del «candomble», como el silencio de las tardes soleadas. Redefine los senderos que hay por recorrer; ya sea por medio de la cultura indígena, más viva aquí que en cualquier otro lugar de América Latina, como por los bailes heredados de los esclavos africanos, o por una Europa traducida e interpretada con sofisticados decodificadores. Todo, en un ambiente cuyo clima está destinado a la dulzura y que ofrece todo lo que un estudiante puede añorar. Restableciendo las conexiones entre las diferentes raíces existentes, y conviviendo con un pueblo cuya naturaleza alegre se ha consolidado desde la época colonial, hace más de cuatro siglos, en la cuna de un bienaventurado mestizaje.
Regresar a la introducción...