Ventana de Rusia para Europa
¿Quién hubiera podido imaginar que las lagunas del Nevá le darían origen a la fastuosa capital de los Zares? Eterna rival de Moscú, la antigua soberana “de todas las Rusias”, rebautizada tres veces en menos de un siglo, nunca ha dejado de suscitar codicia, de atraer a los espíritus fuertes y de inspirar a los más grandes poetas.
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Con un poder de atracción que permanece intacto, la afectuosamente apodada “Pieter” posee la facultad única de maravillar cada vez que a ella se regresa. Al filo de sus innumerables canales, ella flota sin hacer ruido en medio de una diáfana luz, casi irreal, salida de un sueño principesco. El agua goza de transparencias y de reflejos color pastel, con las líneas barrocas del museo Hermitage y el oro en la cima de Zayachii Ostrov. Espectáculo sublime renovado sin cesar de la navegación inmóvil. Ciudad del arte salido de las multitudes y de una belleza incomparable, San Petersburgo le invita al reino de los sueños. No obstante, la Venecia del Norte está lejos de ser la “bella durmiente”. Música clásica,
jazz, cine… cada temporada libera su cortejo de festividades, coronada como se debe por la luz opalina de las “noches blancas” de junio.
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