En sus inicios, la capital de la bella región de Algarve fue un centro importante para el comercio romano y una metrópolis de moros, antes de convertirse en una importante ciudad provincial, tras la conquista cristiana de 1249. Sin embargo, no fue sino hasta 1580 que Faro fue elegida capital regional. Aunque con una historia y una cultura llenas de vestigios romanos y árabes, es una ciudad que ha sabido conservar su encanto particular, típico de Portugal. Hoy en día es una importante estación balnearia y la segunda ciudad estudiantil del país, lo que la convierten en una urbe llena de energía y de múltiples alternativas en términos de arte, cultura, compras y fiestas. Capital gastronómica, célebre por sus vinos, sus bailes y sus fiestas de otra época, Faro es un lugar donde el tiempo parece detenerse.
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