Capital de la provincia con el mismo nombre ¡Amberes vale el viaje! Paseos y recorridos callejeros se encuentran en el programa ¡Los impresionantes descubrimientos vienen por añadidura! Acogedora, dinámica y cosmopolita, la brillante ciudad de los diamantes es en nuestros días una de las más cotizadas plazas de la moda y permanece como un puerto mercantil de vital importancia.
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La historia de esta ciudad ha sido dictada por su ubicación a orillas del río Schelde. Cuando el puerto de Brujas se enarenó en el siglo XV, fue Amberes la que se posicionaría a la cabeza del tráfico de mercancías y crearía la primera bolsa de valores en 1531. Desde el punto de vista artístico, la ciudad aprovechó la presencia de pintores como Rubens, Van Dyck y Jordaens para establecerse hasta mediados del siglo XVII como capital del arte figurativo. Durante la misma época, diversos impresores y artistas fabricantes de los famosos clavicordios amberinos contribuirían al esplendor de la ciudad. El crecimiento de Amberes se reactivaría con la colonización del Congo en el siglo XIX. Las materias primas importadas de África impulsarían el tráfico portuario y revigorizarían la ciudad en su integridad. Actualmente Amberes se distingue por su belleza, los excepcionales edificios como el Hôtel de Ville, el castillo fortificado Steen, la espectacular estación central, las casas principales que rodean la Grand-Place y las hermosas iglesias decoradas al detalle. Asimismo, la ciudad sigue siendo una plataforma en movimiento para el comercio mundial. Su puerto reviste una importancia de primer orden para Amberes y sus habitantes, quienes ponen a prueba, día tras día, una energía fuera de lo común para mantener esta posición dominante. Los numerosos cafés de la ciudad, restaurantes y tabernas acogen a una clientela joven y dinámica. Viva y abierta, la ciudad invita a deleitarse con sus vitrinas, a gozar de su vida nocturna y a disfrutar aprendiendo su lengua, el neerlandés.
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