Quebec, situada sobre la orilla norte del río Saint-Laurent, se extiende en dos niveles: la Ciudad Alta y la Ciudad Baja. La Ciudad Alta, clasificada como patrimonio mundial de la UNESCO, alberga tesoros como el castillo Frontenac que domina las calles estrechas de la ciudad vieja de Quebec. Es en este distrito que tiene lugar el famoso Festival Internacional de Verano. Durante este evento, las calles son invadidas por artistas que organizan decenas de presentaciones musicales, al ritmo de música internacional y de la canción franco parlante.
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La Ciudad Baja, por su parte, es el centro comercial y social de esta capital de los mil colores. Resulta ser muy agradable pasearse entre los pequeños valles floridos, boscosos y verdes de las Planicies de Abraham, parque de valor inestimable, en el que los imperios francés e inglés se disputaron la hegemonía del país el 13 de septiembre de 1759. Usted no se podrá perder las cataratas Montmorency, 83 metros de espectáculo natural que quitan el aliento. Adicionalmente, el puente allí suspendido ofrece una inigualable vista sobre el río Saint-Laurent y la isla de Orleáns. Después de disfrutar de este espectáculo natural, nada mejor que un recorrido de compras por las Galerías de la capital: centenas de boutiques, seis salas de cine, un parque interior de atracciones, una pista de patinaje… ¿qué más se puede pedir? Esta ciudad, fruto de un feliz mestizaje entre el Nuevo y el Viejo Mundo, ofrece innumerables facetas altamente seductoras: sus calles, sus frondosos parques, su universidad internacional y sus murallas (Quebec es la única ciudad de Norteamérica que mantiene sus fortificaciones) ¡Aprenda el francés en Quebec, una ciudad que tiene todo para complacer!
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