Una alegría de vivir sin par, playas paradisíacas, un clima de ensueño… en la costa ecuatoriana, la pequeña aldea de Montañita encarna una despreocupación con sabor tropical.
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El ambiente, como es fácil de comprender, es muy distendido: la gente luce una gran sonrisa en toda ocasión, y sobre todo ¡le encanta estar de fiesta!
Tanto de día como de noche, se vive, se baila y se mueve las caderas al ritmo de músicas latinas, mientras que las calles se impregnan de una dicha en la que se mezclan turistas y lugareños.
Pero Montañita es también el paraíso del surf. Con olas que pueden alcanzar hasta tres metros de altura, su litoral atrae a una muchedumbre de surfistas aficionados o experimentados que vienen a plantar cara a sus impresionantes rompientes. Es así como en sus largas playas de arena fina, coexiste una extraordinaria mezcla de nacionalidades y de cultura a lo largo de todo el año. A pesar de este éxito creciente, el pequeño pueblo de pescadores ha sabido preservar su autenticidad, con sus tradicionales cabañas de tejados de cáñamo y sus numerosas tiendas artesanales, las cuales todavía pueblan sus calles llenas de sol.
En este marco encantador, no queda más que dejarse mecer por las olas…
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