Los sutiles perfumes de los jardines andaluces, la suavidad del viento oceánico, la calma de las calles azules y blancas, el té de menta servido en las mesas de mosaicos refinados a la sombra de las murallas dentadas de la Kasbah de los Oudïa ¡El tiempo parece detenerse! Un instante raro y precioso imposible de olvidar ¡Bienvenido a Rabat!
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Desde lo alto de la torre Hassan, símbolo de la ciudad, usted podrá admirar a Rabat en todo su esplendor. Sus jardines encantados, sus murallas, sus refinados monumentos, las ruinas de la ciudad romana y las orillas del río Bouregreg, que la separa de su antigua rival, Salé. Beréberes, romanos y mérinides, la habitaron por turnos. Durante su estadía lingüística ¡usted tendrá la impresión de viajar en el tiempo! Heredera de un pasado prestigioso, Rabat se ha resuelto a mirar hacia el futuro: en el corazón de la ciudad, descubrirá que las tradiciones musulmanas se entremezclan felizmente con la modernidad occidental. Igualmente, y en compañía de sus amigos de la escuela, tendrá la oportunidad de internarse en el devenir de la vida marroca cotidiana. Los mercaderes y artesanos que encontrará a su paso, mientras recorre esas calles azules y blancas, bajo la sombra de esas murallas dentadas de la Kasbah de los Oudïa, le devolverán sus sonrisas con gran generosidad. Allí el ambiente es amigable y la animación hace presencia permanente. Tal y como sucede en los demás sectores de Rabat, que de día y de noche están llenos de festividades y sus numerosos cafés invitan a reunirse entre amigos, evidentemente después de las clases. Viaje a estudiar árabe en la capital de Marruecos, explore esta ciudad engalanada por miles de tesoros y disfrute al máximo de la serenidad y la gracia de sus vecindarios…
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