Viena sigue tan suntuosa como siempre. Un paseo en carruaje por sus bellas avenidas o por sus majestuosos parques se lo demostrará. Para de veras descubrir esta magnífica ciudad de arte, cultura y música, hay que tomarse su tiempo y sobretodo no resistirse a disfrutar un buen café vienés acompañado por la dulzura de los pasteles que sólo los pasteleros vieneses saben crear. Si le gusta salir de fiesta, bailar o simplemente sentarse en un bar a disfrutar de la música en vivo o de un DJ, la ciudad ofrece una amplia variedad de locales para elegir. Durante el día, se puede prolongar el ambiente festivo en el parque de atracciones permanente de Prater con su popular Rueda de Chicago. Para apreciar la ciudad desde una altura aún más elevada, se puede visitar la torre del Danubio a una altura de 252 metros.
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