Polonia, que alberga el centro geométrico de Europa, es un territorio de fuertes contrastes. Mientras que en las aglomeraciones urbanas los polacos se han hecho con todas las comodidades de la vida moderna, el día al día en el campo sigue siendo duro y la gran mayoría de los utensilios del nuevo milenio aún no están disponibles. En oposición, por tanto, a las zonas rurales, la capital, Varsovia, y demás ciudades del país están cambiando a ojos vistas, modernizándose y actualizándose sin cesar. Y la soberbia ciudad antigua de Cracovia, su excapital, es un relato de mil años de historia por sí sola.
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La Polonia actual es una atractiva nación eslava que asocia su destino, a menudo maltratado en el pasado, a los grandes proyectos europeos y a la expansión económica nacional. Para el visitante, es un verdadero sobre sorpresa: la gran variedad de los paisajes y la vasta superficie del territorio nacional componen este decorado rebosante de puntos de interés. Más de dos mil lagos; 22 parques nacionales; montañas para esquiar; 42 estaciones balnearias con un encanto deliciosamente retro; bosques inmensos donde linces, lobos y osos pardos se codean; fortalezas medievales y lagos bucólicos hacen de Polonia un destino turístico en alza.
La cultura popular, y particularmente la música, ocupan un lugar importante en la vida de los polacos. El ilustre hijo del país, Federico Chopin, aún sigue emocionando a sus compatriotas contemporáneos con sus polonesas, valses, mazurcas y variaciones diversas.
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