Aquí, las casas rústicas están cubiertas de tejados herbosos y algunas iglesias están construidas con “madera estructural”. El sol de medianoche y las noches en blanco de verano, cerca del Polo, sumergen al visitante en otra dimensión. ¡En lo que respecta a cambios de aires, Noruega se lleva la palma en todas las categorías!
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Lagos, cascadas, bosques, relieves tapizados de flora ártica o cubiertos de nieve eterna y las típicas ensenadas de los fiordos en la tierra completan el cuadro. Unos fuegos artificiales de impresiones visuales aguardan al visitante en Noruega.
Al igual que otras ciudades del país, Oslo, la capital, y Bergen, principal puerto del Mar del Norte, brindan a sus habitantes una excelente calidad de vida. El día a día en estas aglomeraciones donde la naturaleza y la práctica del deporte son parte integral del escenario urbano está marcado por la convivencia y el respeto al prójimo. Seriedad y eficacia son los principios que animan a estos descendientes de los vikingos, apartados de la Unión Europea. Su modus vivendi está estrechamente ligado a las tradiciones y a la naturaleza, a la cual los noruegos prefieren mimar en vez de afrontar. Naturalmente, tanto en la vida de sus habitantes como en la economía noruega, el mar juega un papel esencial. El espacio marítimo que rodea el país cubre, por otra parte, una superficie seis veces mayor que el territorio continental. Y un crucero por los fiordos permanece como una experiencia memorable e inolvidable.
Junto con la naturaleza, la vida cultural contemporánea es muy apreciada por los noruegos. Toda la población se interesa por el teatro, el cine, la música, las artes plásticas y la literatura. Con el músico Edvard Grieg, el dramaturgo Henrik Ibsen y el pintor Edvard Munch, Noruega resplandece a través de sus artistas más conocidos en todo el mundo.
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