Bilingüe, culta y muy “natural”, Montreal atrae tanto por su calidad de vida como por su ambiente cálido y absolutamente único. Segunda ciudad francófona del mundo después de París, brinda un entorno particularmente distendido y sereno para un curso de idiomas en Canadá. ¡Tu campamento de verano en Montreal será una experiencia inolvidable!
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Dividida entre el Nuevo Mundo y la vieja Europa, junto con Quebec, su eterna y principal competidora, y Ottawa, la orgullosa capital federal ¡te presentamos a Montreal, la bilingüe! Esta joven metrópoli elegante y cosmopolita nada tiene que envidiar a sus rivales. Montreal ha logrado convertir sus dualidades en un verdadero arte de vivir. Los rascacielos de cristal coexisten armoniosamente con un patrimonio de más de tres siglos de antigüedad. Durante el día, se maquilla al más puro estilo norteamericano ¡pero la Montreal francófona vigila sus raíces lingüísticas! Un corazón francés con rasgos de América. Puerto legendario y tierra de acogida desde siempre, esta ciudad de inmigrantes es hoy día un crisol internacional y multicultural que demuestra, cada día más, el dinamismo que le da vida. Pulmón económico de la provincia de Quebec, es también su capital cultural. Después de tus clases de francés, Montreal te reserva numerosas sorpresas: el célebre “Biodôme”, museos apasionantes, el inmenso planetario o una vuelta por la famosa ciudad subterránea... los monitores de la escuela te harán descubrir varios aspectos de esta extraordinaria ciudad. Y no está de más decir que es realmente acogedora y fácil de recorrer. La mayor metrópoli de Quebec ha sabido mantenerse como una población de tamaño humano y agradable para vivir. Lejos de la agitación urbana que caracteriza a sus hermanas mayores estadounidenses, esta magnífica urbe hay que descubrirla poco a poco, a pie o en bici, a la sombra de los grandes árboles de las avenidas del barrio de Mont-Royal, la mayor zona verde de la ciudad. Contando como telón de fondo con las Montañas Laurentianas al norte y los Apalaches al sur, el archipiélago montrealense siempre ha mantenido un pie en el campo, cediendo la parte del león a la naturaleza. ¿Qué decir del majestuoso espectáculo de los rorcuales jorobados y de las inmensas ballenas azules remontando el río San Lorenzo en dirección a Tadoussac? ¡Sencillamente fascinante! Clases motivadoras y lúdicas, actividades apasionantes, grandes descubrimientos y amistades intensas... Vente a estudiar francés al otro lado del Atlántico: ¡la hija del San Lorenzo te espera para una magnífica aventura!
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