Hay pocas probabilidades de encontrar en Montreal, Toronto o Vancouver a cazadores bronceados por el frío, a indios Inuítas haciendo danzas cíclicas o a caribús de cuernos ramificados. Pero vasta con seguir una de las rutas que llevan al norte, para descubrir aquel país de leyenda. Canadá, esculpido por y para aventureros, conserva hoy por hoy en sus ciudades, la hospitalidad de los pioneros y el calor de aquellos que conocen el frío.
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En apariencia, es difícil diferenciar las ciudades canadienses de las de sus vecinas estadounidenses. Grandes extensiones repletas de altos edificios, o suburbios mestizos agrupados en distintas etnias. Pero las ciudades de Canadá poseen unos valores que su gran vecino del sur desconoce. Vancouver, situada entre el Pacífico y las inmensas estaciones de invierno en Whistler, vibra de un modo muy particular. Aunque tiene gran hiperactividad, goza de un ambiente calmado y reconfortante. Montreal, ciudad bilingüe, tiene un temperamento que invita a hacer descubrimientos permanentes con una infinidad de actividades culturales, de festivales, de teatro y de danza. ¿Por qué este país ha logrado que sus densos núcleos urbanos ofrezcan un marco de vida agradable? La mentalidad, sin duda. Y el rechazo a la grandilocuencia, también. Desde el verano hasta el invierno, cuando las temperaturas bajan de forma extrema, Canadá ofrece un ambiente y una calidad de vida inigualables. En Toronto, cuando llega la nieve, gigantescos centros comerciales, verdaderas ciudades subterráneas, abren sus puertas de día y de noche. Cuenta además con magníficos museos que hacen parecer pequeños a los de la vieja Europa. Hace poco más de un siglo que se creaban los primeros parques naturales. En la actualidad hay más de cuarenta. Lo que demuestra la conciencia de su población en cuanto a la conservación del patrimonio universal. Una visita a Banff, Yoho o Jasper, las tres principales reservas naturales, permite medir la dimensión del país. Porque hasta en los lugares más habitados de Canadá, la memoria de la tierra sigue siendo uno de los valores más importantes de este pueblo.
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